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La línea defensiva Algars es uno de los grandes misterios de la Guerra Civil Española. Construida al principio de la guerra, su discutida participación en combate ha fomentado un gran abanico de opiniones de historiadores reconocidos y locales. Galerías fortificadas, refugios antiaéreos, casamatas o fortines, entre otros. Permiten al visitante darse cuenta de la magnitud de estas obras. Lamentablemente, muchas de estas construcciones sufrieron la acción humana en la posguerra para extraer el hierro, pero no dejan de ser impresionantes.

Si se habla de un pueblo especialmente castigado durante la Batalla del Ebro, no dudamos en nombrar Corbera de Ebro. Su pueblo y término se situaron en el centro de la acción directa durante muchos combates. Sus casas en ruinas y sus pinares, todavía hoy llenos de metralla, explican el testimonio cruel de lo que supuso la guerra.

En las zonas atrincheradas el visitante puede hacerse a la idea de cómo era el día a día en la guerra, desde las zonas de descanso a las zonas de combate. Los entramados de trincheras no dejaban nada al azar, líneas de transmisión, líneas de evacuación, nidos de tirador, entre otros muchos. Recorrer estos sistemas defensivos y la orografía que les acompaña permite entender por qué la batalla del ebro fue tan dura y larga.

En esta ruta se ven combinados el senderismo y la batalla. Batalla del Ebro y Pandols y posteriormente Cavalls son palabras que indiscutiblemente siempre han ido de la mano. Controlar las alturas era una prioridad para los dos ejércitos. Estas sierras cuentan con el legado de los combates más duros de todo el conflicto y ofrecen una panorámica excelente de todo el territorio donde se combatió.

A finales de septiembre de 1938, teniendo en cuenta las tensiones internacionales que podían prever el inicio próximo de un conflicto armado, los combates en el Ebro se intensifican. Se vive una de las batallas más duras y sangrientas de toda la guerra. La orografía de los “Cucucs” zona donde se estaba combatiendo, juntamente con la climatología acabaron de endurecer las condiciones. Son, sin ninguna duda, los días más transcendentales de la Batalla del Ebro.