Historia familiar (II parte)
Pues después de muchos meses me decido a terminar esta hermosa historia familiar. Con el carro cargado, siente parte de la carga mis bisabuelos y el niño, y caminando mi abuela y su hermano. El viaje de vuelta fue una odisea, pero sobre todo en la familia me recuerdan dos anécdotas por encima de las demás.
En un punto del camino se encuentran con autoridad republicana, les dejan pasar, pero con la indicación de que el burro y la mula les dejaran allí. Los animales de carga fueron muy importantes para el suministro a las trincheras y aquellos soldados no estaban dispuestos a dejarles pasar. La situación en un momento se vuelve negra, teniendo en cuenta que no podían ir con el carro cargado sin los animales y con los reyes y el niño,… Es aquí donde Pedro les comenta a los soldados que les dejaran avanzar unos metros para apartarse del camino y empezar a despegar los hierros de los animales. Adelantando estos metros le comenta a mi abuela que no se pararán y echarán recto, desobedeciendo el orden. La suerte fue que al ir avanzando no sintieron ningún disparo por el hombro y eso quería decir, en otras palabras, que de ésta se habían salido.
Estas historias de hacer auténticas locuras para salvar a los animales no son anecdóticas y hay decenas y decenas, ya que los animales eran media vida para nuestros familiares y si se tenían que jugar por ellos o hacían.
La otra historia está cuando finalmente llegan al río Ebro, cruzarlo ya te hacía sentir de alguna forma a salvo. En casa siempre me decían que en el momento de llegar al río era noche de luna llena. Ésta se veía reflejada en el agua. Los cinco viajeros vuelven a recibir el alto de mayor autoridad, pero por suerte ya no les vuelven a repetir nada sobre dejar a los animales. Finalmente, los hacen empezar a cruzar por una especie de pasarela, mientras avanzaban uno de los animales al ver esa luna en el agua empezó a estirar, haciendo que la familia y el carro extendido al borde de caer todos al río. Un par de soldados, en ese momento pudieron estirar hacia el otro lado ya base de fuerza “direccionar” el paso. Caer al río no sé que hubiera podido significar, pero nada bueno teniendo en cuenta que nadie de ellos sabía nadar…
Por no hacerlo más largo,.. la parada que más recuerdan a mi familia es cuando llegaron a la Canonja. La verdad que no sé porqué fueron hasta la Canonja, pero lo cierto es que en este punto el grupo se separó. Pere y el niño subieron al tren para ir hasta Barcelona, y mis bisabuelos y mi abuela se quedaron en la Canonja. Toda mi vida he tenido familia en este pueblo, ya que una parte se quedó allí.
El niño finalmente con mi tío abuelo llega a Barcelona, donde sus padres le estaban esperando.
Se lo creerá o no, pero este niño ahora es un señor, si no recuerdo mal, de 92 años. Una de las primeras frases que oí cuando era joven de ese hombre era “es como de la familia”. Al principio no entendía por qué, pero cuando me contaron la historia lo entendí todo.
Ahora todavía lo encuentro por la calle, esperando que algún día mi vergüenza me deje pedir que nos hagamos una foto juntos. Espero que no tarde…