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Marcats pel 38

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Historia familiar

Quien me conoce o ha venido a alguna ruta de Marcats pel 38 lo sabéis, las historias, anécdotas, cuentos de la Guerra Civil es lo mío. Me lo han inculcado desde jovencito y yo me quedaba “embobado” de las historias de muchos de mis vecinos y vecinas, o familiares de muchos de mis amigos y amigas del pueblo o de la comarca. Pero hoy, hablando con mi padrino, he refrescado la historia de parte de mi familia que me viene de gusto explicar-os, concretamente la historia de mi abuela materna, la Asunción.

Mi abuela en 1938 tenía unos 15 años y estaba viviendo en Corbera con sus padres. Tenía dos hermanos que ya en ese momento se habían ido. Uno, el mayor, Pere, a Barcelona donde estaba trabajando en una pastelería/horno. Y el otro, el mediano, Josep, cuando se había enrolado voluntariamente en la República. Dejando de lado los hechos de principio de guerra, lo que marco un antes y un después fue la primera vez que los combates vienen a nuestra casa. Corría la primavera del 1938, el frente republicano en Aragón se hundía y provocaba una desbandada republicana a la riba este del río Ebro. La Terra Alta, en quedarse en la zona oeste, fue ocupada por primera vez por el ejército franquista.

En esos momentos, entre la desbandada republicana y la llegada franquista, la gente del pueblo se había ido a las masías o casas de campo, como el caso de mi abuela y bisabuelos. Pero con la llegada franquista se obligó a la gente a volver al pueblo.

En casa de mi abuela eran de izquierda y la situación había cambiado radicalmente, pero había un hecho que fue de especial importancia para ellos en esos días. En su casa, durante los meses de entre abril y julio de 1938, hasta que no empezó la Batalla del Ebro, tuvieron dos sargentos franquistas, dos meses, uno y dos meses, el otro, aproximadamente, viviendo en casa. Tuvieron que prepararle una habitación para dormir y preparar el corral para su caballo. Podía parecer en su primer momento que habría mala relación entre ellos, pero la verdad es que no. Sobre todo lo que mi abuela explicaba era que estos dos sargentos cuando llegaban al atardecer a casa (solo venían a dormir) siempre les acababan dando alguna cosa, en especial a ella que era jovencita. Algún caramelo o trozo de chocolate que ponía contenta a mi abuela.

Pero esta situación cambio radicalmente a finales de julio con el comienzo de la batalla del Ebro y la llegada otra vez de los combates. El ejército franquista se replegó hasta Gandesa y la gente del pueblo volvió a repetir la operación de meses antes, ir a la masía. La llegada republicana y el estancamiento de los combates a la Terra Alta hizo que la vida de muchos civiles peligrase.

Cuando las primeras noticias de la Batalla del Ebro saltaban y los primeros refugiados iban llegando a la ciudad, el hermano de la abuela, Pere, empezó a temer mucho por su hermana y padres, ya que sabía que estaban en el ojo del huracán. Tenía que hacer alguna cosa, muy arriesgada, venir a buscarlos y llevárselos de ahí. Hablando con la gente de Corbera descubrió donde estaban refugiados, estaban en los Vilaverds de Corbera. Antes de irse, pero, y por todavía hacerlo más traumático y peligroso, le pidieron a Pere un favor bastante delicado. Una familia de Barcelona con raíces en Corbera, meses antes de la Batalla del Ebro, enviaron a su hijo de 5 años al pueblo con sus abuelos. La situación en Barcelona no era tranquila con los bombardeos y creyeron que enviar a su hijo a Corbera era la situación más segura. Al saber del inicio de la Batalla del Ebro pidieron que le llevaran a su hijo de vuelta a Barcelona. Un favor que podía desencadenar en una tragedia; pero ni avisando de que podía morir en el intento, le pidieron que lo intentase igualmente.

Así que mi “tioabuelo” Pere, cogió el tren y empezó la aventura. El trayecto final con tren fue en Marçà, ya que no se podía ir más lejos y desde allí empezó a caminar hasta Corbera (más de 30 km) i caminando de noche. Y ahora en el año 2023 vamos de casa al bar en coche… en fin. En llegar a Corbera se dirigió hasta los Vilaverds donde savia que estaban en una masía su hermana y padres, y ahí los encontró. Salieron con el carro cargado con las cuatro cosas que podían llevar y empezaron la marcha. De camino se pararon en los “masos del tio” donde estaba la otra parte de la operación, el pequeño de les Pies de cinco años. También lo cargaron en el carro, y siguieron. En aquel momento recuerdo que en casa me explicaban que antes de ir por el camino de vuelta al tren hicieron una última parada, concretamente en una masía de la familia “Pedraficada” porque querían recoger cuatro cosas más para el viaje. Pero que al hacerlo de noche, y estar en el medio de una zona de combate les dispararon desde las cotas cercanas, puede que porque creían que eran soldados, así que se fueron todo lo rápido que pudieron de allí.

Como a información, nombres como “Vilaverds”, “Masos del tio” o “Pedraficada” son partidas agrícolas del mismo pueblo, Corbera de Ebro.

Parte de la operación estaba hecha, pero falta mucha para llegar hasta Barcelona, pero por hoy ya hay suficiente, ya otro día os lo explico.

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